Cuando el ministerio de Educación presentó en el año 2007 dos nuevas innovaciones para continuar la senda ya trazada en torno a promover la adquisición de aprendizajes de calidad por parte de los estudiantes - me refiero a Mapas de Progreso y SIMCE con niveles de logro, una vez más los/as docentes nos vimos desafiados a comprender las características de lo que se nos planteaba y, lo más importante, no sólo a internalizar sino también a aplicar lo aprendido en pos de desarrollar en las aulas las tan soñadas habilidades del pensamiento.
El proceso de incorporación de estos estándares curriculares, me atrevo a decir, ha sido lento. A los/as docentes, en general y por vocación, nos gusta sólo hacer clases, así de simple. Cuando se nos presentan "nuevas" miradas educativas, nuevas formas de hacer las cosas y sobretodo considerar logros terminales, que debemos tener presentes constantemente para que los/as estudiantes adquieran un perfil ideal en cuanto a conocimiento y habilidades adquiridas en sus 12 años de escolaridad, ocurre que, o declamamos "más de lo mismo" ó asentimos con la cabeza, pero no es fácil que nuestras prácticas pedagógicas se modifiquen a cabalidad, aquí adhiero a que el currículum "oculto" existe.
Un desafío y tarea importante emprendimos este año con el equipo del área académica en el Colegio Teresiano de Ossó: en primer lugar hacer que nuestros/as docentes conocieran, comprendieran los alcances e iniciaran paulatinamente la consideración permanente de la enriquecida información que brindan los mapas de progreso... continua en documento adjunto