Desde Otic Alianza nos interesa colaborar a vincular la gestión cotidiana de nuestras vidas laborales con los desafíos que nacen del Evangelio. La mejor forma de frustrar el sueño que Dios tiene para los hombres, es dejarlo encerrado en la sacristía, con nuestras prácticas que separan fe y vida, fe y economía, fe y cultura.
Si la fe no transforma las brutales realidades sociales de exclusión, si la fe no nos orienta a gestionar una empresa más humana, si la fe no mueve acciones pequeñas en el mundo del trabajo que hagan de este, un lugar de trabajo decente, humano, solidario, democratizado, si la fe se vincula con lo que rezamos, pero no con lo que hacemos ¿de qué vale entonces la resurrección y las propuestas de Jesucristo a los cristianos?
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